Es un hombre de 40 años, su rostro refleja la serenidad que solo se obtiene en Cristo, su vida entera la dedica ahora al servicio completo al Señor a quien dice deberle su nueva vida.
Durante muchos años, desde su juventud, había vivido como homosexual, desde muy joven había desechado su vestuario masculino y adoptado el femenino. Maquillaje exagerado y sensualidad eran su modo de vida.
Su historia es para él mismo bochornosa, pero la narra para glorificar a Dios. La pasión que lo movía y la satisfacción que momentáneamente encontraba en sus amantes masculinos le dejaban una indescriptible vergüenza y frustración, como marca indeleble de desprecio en su misma conciencia.
Un día, cansado de tal esclavitud acudió a un culto y entregó su vida a Cristo, hizo un pacto con Dios. Momento que sería el inicio de una lucha contra los enemigos internos que por muchos años lo habían esclavizado.
Un día, orando fervientemente para vencer la fuerte tentación de retroceder en el camino sintió la victoria de Cristo. Junto a la presencia del Espíritu Santo que se apoderó de él sintió también salir de su interior una presencia diabólica que luchaba por no dejarlo. Pudo verlo aún con sus ojos físicos narra, Un enorme demonio con apariencia de un inmenso gorila con los labios pintados, uñas largas y otros rasgos de homosexualidad salió por fin vencido y huyó de la presencia del Dios vivo que estaba en el lugar.
La victoria estaba dada. Desde entonces nada para él ha sido igual, su vida dedicada a Cristo le ha llenado de entera satisfacción, el gozo de servir al único y poderoso Dios que libera a los cautivos, es para él su todo.
