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IGLECRECIMIENTO

Iglesia Nueva Jerusalén  (Comecayo, El Salvador)

Antiguo local
Nuevo templo



 
Entrevista al Pastor: Rafael González

¿Cuál era la situación de la iglesia?
Yo vine a Comecayo en el año 90, habían alrededor de 110 miembros, la iglesia acababa de pasar una crisis, se había dividido. Unos 40 creyentes se habían ido para una iglesia vecina y otros sin duda se quedaron en sus casas, pero después de eso hubo que entrar en un proceso de restauración para salir de la reciente crisis.


Yo mismo llegué a Comecayo en una crisis familiar, mi esposa estaba grave de enfermedad mortal, ella falleció y yo me quedé con mis hijos, entramos  en un proceso de recuperación, la iglesia, mi persona y mi familia.

Al empezar el trabajo con la iglesia había que ver qué cosas marchaban bien y cuáles se debían mejorar. La iglesia había sido trabajadora, siempre le ha gustado trabajar.

Cuando comencé a observar la forma de trabajo me involucré y trabajamos varios años; nos dimos cuenta que nos esforzábamos mucho y cosechábamos poco. Hubo año que trabajábamos tres días de la semana dentro del templo y tres días afuera, pero cuando terminó el verano nos dimos cuenta que habían tres personas por un lado, tres por el otro, cinco en otra colonia, pero la mayoría de ellos no asistía a la iglesia.

¿Qué sistema de trabajo utilizaba la iglesia para entonces?
Totalmente el método tradicional.

¿Qué medidas tomaron entonces para resolver esto?
Cuando nos dimos cuenta que habíamos avanzado un poco, pensamos como primera medida en la conservación de frutos y se colocó un obrero con un salario de medio tiempo, era el encargado de la "Conservación de Frutos". Su trabajo consistía en ir a visitar  a los que aceptaban. Con eso mejoró un poco la situación .
Luego hubo que tocar otros aspectos como lograr que la gente que llegaba al templo quedara con ganas de regresar. Eso nos hizo dar un paso sumamente importante: Centralizar el Programa, así formamos un “Comité de Programa”.

¿Cuál fueron los pasos en el nuevo sistema de trabajo en desarrollo?
Podemos enumerar los pasos que dimos para "Dinamizar el crecimiento de la iglesia" de la siguiente manera: 1- Centralizar programa; 2- Definir una estrategia de trabajo en la que establecimos como principal estrategia para el evangelismo  los grupos de crecimiento, con algunos agregados que los grupos de otras iglesias no las tenían como desayunos, cenas, reuniones de señoras, de jóvenes, convivios. 3- Después de centralizar el programa y definir lo qué queríamos, debíamos capacitar al liderazgo con base en la visión, entonces fundamos lo que  llamamos una escuela de líderes. A ellos les impartimos homilética, relaciones humanas, administración eclesiástica, teología, hermenéutica, ya que ellos serían predicadores y pastores de los grupos. 4- A esto le agregamos centralizar finanzas porque para lo que se llevaría a cabo  se necesitarían recursos que fueran administrados con facilidad. El sistema tradicional tiene la desventaja que cada uno de los ministerios tiene un poco de recurso; uno tiene algo por allá, el otro por acá, este los da y el otro no está de acuerdo, esto debilita la marcha. Puedo decir que todos estos pasos fueron clave para el éxito.

También elaboramos un “Plan Quinquenal” allí definimos: ¿Qué queríamos ser dentro de cinco años y escribimos que en ese tiempo nos queríamos duplicar. En ese tiempo ya habíamos llegado a 250 miembros.


¿Cómo surgió ese plan de trabajo?
Observamos lo que tenían otras iglesias grandes tanto del país como de fuera y principalmente lo que dice la Biblia y lo adecuamos a nuestra realidad; por ejemplo: en otros lugares el refrigerio es obligación y el transporte lo ofrecen los líderes; en nuestros grupos los refrigerios no son obligación y el transporte es gratuito, lo ofrece la iglesia. En cuanto a horarios, vimos que debíamos adecuarnos a la realidad de nuestra gente. cada grupo tiene horario diferente y día diferente, tenemos dos opciones, porque algunos pueden sábado y otros viernes.

Nuestro sistema no es copia de ninguno, es una adecuación a nuestra realidad que es revisada cada año y renovada cada año.

¿Cómo hacen esta renovación?
Este año, por ejemplo, hemos distribuido a todos los líderes un formulario de evaluación en la que se plantea el ministerio que representa, encargado, qué cosas marcharon bien y considera que deben continuar, que aspectos considera que se deben mejorar y qué propone para mejorarlas, qué se deben implementar y por último: qué  considera que ya no debería de hacerse, porque el problema de las transiciones, que es lo que en realidad se hizo, es que cuando se pasa de una tradición a un sistema inamovible es que sólo estamos pasando de una tradición a otra.

¿Hay que estar en dinamismo?
Sí, hay que estar en dinamismo y hay que estar creando figuras como la que tenemos en la iglesia: un diácono de oficio y añadir personal que ayude a fortalecer el trabajo y afirmar los alcances.


Sabemos que debemos ir avanzando porque la realidad le enseña a uno a aprender. En el trabajo ministerial propagamos la idea del principio que dice “Nada es eterno”; así, el principio en general puede mantenerse pero el procedimiento puede mejorarse.

¿Cuál fue el boom que hizo necesario un nuevo templo?
Para  llegar a eso fue todo  un proceso, pasamos seis meses sesionando con los diáconos, todos los domingos por la mañana, allí nacieron las sesiones desayuno, ¿Qué queremos hacer? ¿Qué queremos mejorar? ¿Cómo lo queremos hacer? ¿A través de quiénes? ¿Cuándo lo queremos hacer?   Entonces, a los seis meses habíamos armado el paquete y lo echamos a andar, pero, como pasar de un sistema tradicional a uno dinámico no es fácil, le dijimos a la gente que haríamos la prueba durante un año y que si no funcionaba regresaríamos a lo que hacíamos antes o cualquier otra cosa, pero les pedimos la oportunidad. Cuando pasó el año de prueba la gente no quería ni hablar del sistema tradicional, estaba feliz con el nuevo sistema.

Ahora, debo recordar que nosotros no nos vimos nunca en la situación de no caber en el antiguo templo porque antes de llegar a esto implementamos otro culto. Esa es otra de las cosas que no se deben prescindir jamás: toda iglesia que quiera crecer debe tener más de un culto dominical, debe ofrecer más de una opción. Ahora tenemos tres cultos, no porque estemos llenos, sino porque queremos dar opciones a la gente.


La misma dinámica de crecimiento les llevará a ampliarse ¿Qué tienen previsto para entonces?
Un mezanine, que nos abrirá más espacio para albergar a casi 2 mil miembros simultáneamente, pero la idea es que en el nuevo edificio que tenemos puedan congregarse ocho mil personas distribuidas en diferentes cultos dominicales; pero reitero que no es necesario haber alcanzado el lleno para abrir otro culto, se hace antes, porque el hecho de abrir otro culto lo lleva a crecer.

¿No se construye debido a que la congregación no cabe ya?.
No, es al contrario, cuando abre otro culto está abriendo oportunidad para crecer. 

¿Otros proyectos de la iglesia?
En lo físico, el año pasado adquirimos un nuevo terreno contiguo. estamos mejorando la seguridad, parqueo, baños para niños, baños para discapacitados, oficinas, más aulas. En cuanto a lo más importante, el crecimiento de la obra, este año queremos crecer el 25 por ciento, para el otro año le apuntamos a tener 200 nuevos miembros en la iglesia.

¿No es una meta muy grande?
No es grande, es mediana, tenemos alrededor de 800 miembros y si en un grupo de crecimiento hay 10 miembros, estamos hablando que deben de haber 2 ó 3 nuevos. Debe tenerse cuidado con las metas grandes, estas crean desilusión cuando no se logran.

¿Cómo define el crecimiento que la iglesia experimenta?
Nosotros no tenemos un crecimiento acelerado, tenemos un crecimiento continuo. No me gusta un crecimiento acelerado porque eso es como que a una familia le nazcan 5 hijos de un solo, no creo que se alegre alguien, si le nace uno por uno estaría más contento. El crecimiento continuo favorece porque da oportunidad de cuidar a los nuevos.

Desde la experiencia de Iglesia Nueva Jerusalén ¿Qué recomienda a quienes desean dinamizar el crecimiento de su iglesia ?
Primero no ser cerrados, los programas no son Biblia, la Biblia no se puede cambiar, Dios no se puede cambiar, pero todo lo demás es cambiable así como el cielo y la tierra pasará. Lo segundo es vaya por partes, dice alguien por allí "haga una transición y no una revolución" porque la transición nos lleva a cambios y la revolución nos lleva a heridos y muertos.

La iglesia es como un edificio y no debe botarla, necesita reestructurarla, algunos no necesitan cambiar todo, necesitan mejorar porque ya tienen muchas cosas buenas, una casa antigua remodelada se ve elegante, entonces no necesita un edificio nuevo, sino sólo reconstruir lo que se tiene.
No debe olvidar dialogar, en la multitud de consejeros está la sabiduría, si alguien quiere imponer, el tiempo de las dictaduras ya pasó y toda dictadura termina con revolución. Yo le decía que nosotros trabajamos 6 meses todos los domingos; estamos hablando de 24 domingos sesionando sobre lo mismo, hasta que teníamos un consenso, primero con los diáconos, luego todo el liderazgo y después la congregación y nos dio resultado.

Vaya paso a paso, comience con mejorar el domingo, cuando vean que el domingo mejoró se puede mejorar los martes, miércoles, jueves y por último , los que no han querido cambiar van a decir: sólo nosotros nos estamos quedando mal hay que mejorar también.

Obviamente, la mano de Dios impulsa estos procesos.
Sí, el progreso de las obras tiene la providencia divina y yo creo que en medio de todo eso está Dios, lo que nosotros hacemos es lo mínimo, lo más grande lo hace el Señor. Quizá lo único que nosotros hacemos es hacerle un poquito de caso porque a veces Dios nos quiere guiar a algo pero no somos flexibles. En Iglesia Nueva Jerusalén le debemos lo que ha sucedido al Señor no me puedo atribuir  el mérito ni a nadie en particular. Hemos crecido gracias a la misericordia de Dios y a que hemos sido un poco flexibles a sus propósitos divinos.