Todos conocemos la historia, de cómo la esposa de Potifar, viendo al muñecazo de José se apasionó y todos los días lo invitaba a acostarse con ella. Mas José nunca quiso.
Un día la pécora, cuyo nombre no se sabe, desesperada lo toma por la ropa pero José corrió y dejó su ropa en manos de ella y huyo y salió. Quizá pensó: mas vale aquí corrió que aquí murió.
Es probable que José no corrió porque la mujer era horrible, de seguro era hermosa y tentadora, mas José corrió porque sabía que a él, de macho no le faltaba nada. ¡Huyó de la tentación como buen hijo de Dios, para no ofender al Altísimo!.
Cuando te enfrentes a alguna tentación de la carne, no te sientas la hermosura de los siglos, mejor ¡corre!, ¡corre y huye como lo hizo José! Mas vale digan: “aquí corrió, que su alma aquí murió”… ... ¿Amén?
