Todos estamos expuestos a la modificación del sistema de valores que los mensajes mediáticos pueden producir en toda persona.
Los mensajes que los evangélicos recibimos son los mismos que llegan a la población en general. No podemos evitar estar en contacto con el mundo en el que habitamos; y aunque podemos seleccionar los medios por los que recibimos la comunicación, no es conveniente prescindir por completo de enterarnos de lo que sucede a nuestro alrededor.
El problema de la comunicación seglar es que sus mensajes terminan por configurar el comportamiento de las personas. Un ejemplo obvio es que muchos jóvenes imitan la forma de vestir, hablar y actuar de los famosos de quienes tienen una imagen que se vuelve un referente a imitar. Esta imagen llega a través de los distintos medios de comunicación quienes no solo transmiten, sino también la avalan.
La comunicación puede hacer caer a las sociedades en serias contradicciones de convivencia. Nuestros países adolecen de altos índices de violencia, pero siguen percibiendo películas con alto contenido de ella; Las personas se quejan de la fragmentación de la familia, pero aceptan materiales con alto contenido de promiscuidad y sensualidad.
La publicidad ha hecho a un lado la ética y la moral yendo en pos de las ganancias. Enfatiza como imprescindible el valor de cosas superfluas con tal de lograr mayores ventas. La publicidad promueve con maquillaje de apariencia inofensiva y aun de virtud, productos nocivos tales como el alcohol que solo dejan muerte, fragmentación familiar y enfermedad
Es más alarmante que, aún las noticias que deberían informar con verdad, orientar y educar están impregnadas de intereses mercantiles, ideológicos y del infundado criterio personal del comunicador, de cuyo juicio no siempre es bueno fiarse.
Ante esto, la sociedad está indefensa, no tiene adecuados referentes para filtrar los antivalores que terminan por anular gradualmente su conciencia. Sus íconos son héroes de la inmoralidad y la licencia, exponentes de lo que el autor de Efesios llama “la corriente del mundo” ¿Porqué se piensa entonces que las sociedades son capaces de reducir la violencia sin la intervención de Dios?
Pero, ¿Qué pasa con los cristianos? Lamentablemente, la influencia mediática seglar no sólo se queda en el mundo, sino que alcanza a los evangélicos. El cristiano promedio lee periódicos, ve televisión, escucha radios y recibe mensajes de otros medios seglares y esto no es malo, siempre y cuando no termine por contaminarle. Hemos dicho ya que no es conveniente esconderse de la realidad circundante; sino saberla interpretar y conducirse en el mundo con la guía de Dios.
¿Tiene todo cristiano la capacidad de filtrar los antivalores y desecharlos de su conciencia? Para tener tal capacidad es necesario un sólido conocimiento de la Biblia, mantenerse en una estrecha relación con Dios a través de la oración, la obediencia y el amor por los hermanos.
La triste realidad es que por diversas razones, muchos cristianos están perdiendo la capacidad de filtrar los mensajes. Están desviando la mirada de nuestro gran referente: Cristo. Y se ha trivializado a La Biblia que debería ser nuestro insustituible manual de conducta.
Una muestra más de que muchos se apartan sutil o declaradamente del modo de vida señalada por Cristo es que algunos están cayendo en el espiritualmente mortal error de convertirse en instrumento de ideologías políticas e intereses mercantilistas, desviando la mirada de las cosas de arriba.
Los cristianos debemos procurar la mente de Cristo para ser capaces de juzgar todas las cosas ”El hombre espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie” (1º Corintios 2:15)
Los evangélicos poseemos nuestra propia cultura y deberíamos influir en el mundo con ella y no al contrario. Es alarmante que muchos hijos de Dios adopten patrones para hacer las cosas tal como los inconversos.
En consecuencia de la definición de cultura: "Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”. Debemos entender que los conocimientos que de la palabra de Dios hemos recibido nos permiten desarrollar ese juicio crítico en función de la voluntad santa y perfecta de nuestro Rey.
El equipo de El Evangel llevará información, análisis y un amplio contenido formativo. Sus páginas pretenden ser de ayuda a ministros, líderes y pueblo cristiano, no sólo para enterarse de los acontecimientos en la iglesia y en el mundo, sino para analizarlos bajo el poder escrutador de la Biblia.
